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La Nueva Isabela: el primer asentamiento Europeo en la margen oriental del río Ozama

 

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO ESTE, RD.-

En la margen oriental del río Ozama, en el año 1496, comenzó a establecerse un asentamiento europeo que sería conocido como La Nueva Isabela, nombre escogido en honor de la reina Isabel I de Castilla. Este enclave surgió durante los primeros años de la presencia española en la isla de La Española y estuvo vinculado a la actuación de Bartolomé Colón, hermano menor del almirante Cristóbal Colón, quien asumió importantes responsabilidades administrativas y de exploración durante el proceso de colonización. La ubicación, próxima a la desembocadura del Ozama, ofrecía condiciones estratégicas para las comunicaciones, el intercambio y el establecimiento de nuevas actividades económicas.

La fundación de La Nueva Isabela debe entenderse dentro del proceso iniciado después del primer viaje de Cristóbal Colón a América en 1492. La Corona española buscaba consolidar su presencia en los nuevos territorios mediante la creación de asentamientos permanentes, mientras los expedicionarios exploraban las posibilidades económicas y geográficas de la isla. El río Ozama adquirió desde entonces una importancia particular por constituir una vía natural de comunicación entre el interior y el litoral, además de ofrecer un espacio favorable para las actividades marítimas y el abastecimiento de la población.

Bartolomé Colón, como adelantado y hermano del almirante, tuvo una participación destacada en esta etapa inicial. Su actuación estuvo relacionada con la exploración y organización de distintos territorios, en un momento en que los españoles intentaban establecer estructuras permanentes de gobierno y administración. La presencia de La Nueva Isabela en la margen oriental del Ozama formó parte de ese proceso de expansión, aunque la historia de los primeros asentamientos europeos en la isla estuvo marcada por dificultades, conflictos y posteriores desplazamientos de población.

Con el paso del tiempo, la importancia estratégica del territorio situado alrededor del Ozama fue aumentando. La posición frente a la antigua ciudad establecida en la ribera occidental permitió que ambas márgenes del río adquirieran una relación estrecha. El Ozama, además de separar físicamente los territorios, terminó convirtiéndose en un elemento de comunicación y articulación entre diferentes espacios de la naciente colonia. Esta condición geográfica sería fundamental para el desarrollo posterior de lo que hoy conocemos como Santo Domingo Este y de las comunidades que fueron surgiendo en su entorno.

La historia de este primer asentamiento también está vinculada a la transformación del paisaje y a los cambios políticos y administrativos que experimentó la colonia durante las décadas siguientes. Las construcciones iniciales, los caminos, las actividades agrícolas y los espacios destinados al intercambio fueron modificando progresivamente el territorio. A partir de aquellos primeros establecimientos europeos se fue formando una dinámica poblacional que, muchos siglos después, contribuiría a la configuración de comunidades históricas situadas en la margen oriental del Ozama, entre ellas Pajarito, posteriormente denominada Villa Duarte.

Es importante observar que la denominación de La Nueva Isabela pertenece a una etapa temprana de la colonización y que la historia de los asentamientos de Santo Domingo durante esos años tuvo diversos cambios de ubicación, organización y denominación. Por ello, al reconstruir la historia de la margen oriental del Ozama, resulta necesario distinguir entre los diferentes asentamientos y procesos urbanos que se desarrollaron durante los primeros años de la presencia española. La tradición histórica de esta zona está estrechamente ligada al río, a sus actividades portuarias y a la permanente relación entre ambas riberas.

Hoy, cuando se observa el territorio de Santo Domingo Este desde una perspectiva histórica, resulta difícil imaginar que sus espacios urbanos forman parte de una región cuya importancia comenzó a definirse hace más de cinco siglos. El río Ozama fue testigo de aquellos primeros movimientos de población europea y de las profundas transformaciones que posteriormente experimentó la isla. La referencia a La Nueva Isabela, a Bartolomé Colón y a la margen oriental del Ozama permite abrir una ventana hacia ese pasado temprano y comprender que detrás de la ciudad moderna existe una larga historia de asentamientos, cambios de nombres, acontecimientos y generaciones que fueron dando forma al territorio que hoy conocemos.

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