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Gonzalo Castillo, el “cuco” de Leonel Fernández: una historia política que todavía tiene capítulos pendientes

 

Por Juan José Encarnación Soto

SANTO DOMINGO, RD.-

En el lenguaje político dominicano, Gonzalo Castillo podría ser descrito como “el cuco de Leonel Fernández”, una expresión que resume la particular relación electoral entre ambos dirigentes en los últimos años. La frase adquiere sentido al recordar que Castillo derrotó a Fernández en las primarias del PLD de 2019 y posteriormente volvió a enfrentarlo en las elecciones presidenciales de 2020, aunque en aquella ocasión el escenario político era completamente diferente. Más que convertir aquella expresión en una verdad absoluta, conviene observarla como una imagen política surgida de dos enfrentamientos que marcaron profundamente la trayectoria reciente de ambos dirigentes.

La historia política dominicana demuestra que los partidos, los liderazgos y las alianzas atraviesan ciclos que muchas veces sorprenden a sus propios protagonistas. Lo que ayer parecía imposible puede convertirse en realidad con el paso del tiempo, mientras figuras que dominaron durante décadas pueden encontrarse posteriormente ante escenarios completamente distintos. De cara al proceso electoral de 2028, ya comienzan a formularse hipótesis sobre el comportamiento del electorado, pero cualquier conclusión definitiva sería prematura, porque todavía quedan numerosos acontecimientos políticos por producirse.

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) constituye uno de los fenómenos políticos más importantes de la República Dominicana contemporánea. Fundado por Juan Bosch en 1973, surgió después de la salida de Bosch del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), bajo la idea de que aquella organización había cumplido una determinada etapa de su misión histórica. Durante sus primeros años, el PLD desarrolló una imagen de organización disciplinada, estructurada y formada políticamente, con una militancia que cultivaba la lectura, la organización partidaria y la formación ideológica. Esa imagen contribuyó a diferenciarlo de otras fuerzas políticas de la época.

El discurso de aquella primera etapa contrastaba fuertemente con lo que posteriormente ocurriría cuando el PLD alcanzó el poder. La organización llegó al Gobierno en 1996, volvió a la oposición en 2000 y retornó al poder en 2004, iniciando entonces un largo período de predominio electoral que se extendió durante buena parte de las dos primeras décadas del siglo XXI. Los gobiernos peledeístas estuvieron encabezados por Leonel Fernández y Danilo Medina, quienes marcaron distintas etapas de la evolución política del partido. Con el tiempo, sin embargo, también surgieron cuestionamientos públicos sobre determinadas actuaciones gubernamentales y sobre dirigentes vinculados a administraciones peledeístas.

Uno de los momentos decisivos de esa historia ocurrió en las primarias del 6 de octubre de 2019. En ese proceso participaron Leonel Fernández y Gonzalo Castillo, además de otros aspirantes, dentro de una contienda que terminó profundizando las diferencias internas del PLD. Castillo, respaldado por el sector encabezado por Danilo Medina, resultó vencedor frente a Fernández. Aquella derrota tuvo consecuencias políticas de gran alcance, pues posteriormente Fernández abandonó el PLD y pasó a encabezar una nueva organización política: la Fuerza del Pueblo.

Las elecciones de 2020 marcaron otra transformación importante del escenario político dominicano. Gonzalo Castillo fue el candidato presidencial del PLD, mientras Leonel Fernández concurrió bajo la bandera de la Fuerza del Pueblo. Luis Abinader, candidato del Partido Revolucionario Moderno (PRM), obtuvo la Presidencia en primera vuelta. Aquellos resultados modificaron el mapa partidario y pusieron fin a la prolongada etapa de gobiernos consecutivos del PLD. La división del antiguo partido gobernante también produjo una redistribución del voto opositor que continúa siendo objeto de análisis político.

La trayectoria de Leonel Fernández resulta particularmente significativa dentro de este proceso. Fue presidente de la República en tres períodos y durante años ejerció una influencia determinante dentro del PLD. Sin embargo, su salida de esa organización demuestra cómo los liderazgos políticos pueden experimentar transformaciones profundas. La posterior creación y consolidación de la Fuerza del Pueblo convirtió a Fernández nuevamente en protagonista de la política nacional, aunque desde una organización diferente. El hecho de que un dirigente que había sido presidente tres veces terminara enfrentándose electoralmente con el partido que había ayudado a conducir constituye uno de los episodios más relevantes de la historia política reciente.

También merece atención la transformación del PRM. La organización nació como resultado de una división dentro del PRD y posteriormente logró convertirse en la fuerza gobernante. La victoria de Luis Abinader en 2020 y su reelección en 2024 consolidaron al PRM como uno de los principales actores del sistema político dominicano. Su evolución debe analizarse dentro de un proceso más amplio: el desplazamiento de antiguas estructuras partidarias, el surgimiento de nuevas organizaciones y la creciente importancia del liderazgo presidencial en la competencia electoral.

De cara a 2028, existen diferentes escenarios posibles dentro de las principales fuerzas políticas. En el PLD se han mencionado distintos nombres y corrientes internas; en la Fuerza del Pueblo continúa siendo central el liderazgo de Leonel Fernández; mientras que en el PRM también se desarrolla una competencia interna alrededor de figuras con aspiraciones presidenciales. Sin embargo, identificar desde ahora un resultado electoral sería convertir una hipótesis en un hecho. La experiencia dominicana demuestra precisamente que entre una elección y otra pueden producirse acontecimientos capaces de cambiar radicalmente las preferencias ciudadanas.

Por eso, la expresión “Gonzalo Castillo, el cuco de Leonel Fernández” puede servir como punto de partida para recordar una etapa particular de la política dominicana, pero no como una conclusión sobre el futuro. Castillo ya forma parte de una historia electoral concreta, Fernández continúa siendo una figura central de la política nacional y el PRM mantiene una unidad y el control del Gobierno. Lo que suceda en 2028 dependerá de factores que todavía están en desarrollo: candidatos, alianzas, gestión gubernamental, situación económica, organización partidaria y, sobre todo, la decisión soberana de los electores. La historia puede ofrecer antecedentes y enseñanzas, pero el próximo capítulo todavía está por escribirse.

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