Por Roberto Veras
SANTO DOMNGO, RD.-
Estados Unidos ha endurecido su postura en medio de las crecientes tensiones internacionales y ha informado que no permitirá el paso de ningún buque que represente una amenaza para su seguridad o la de sus aliados. Según informaciones difundidas por las autoridades estadounidenses, el Ejército de ese país anunció que ha impedido el paso a nueve buques comerciales durante recientes operaciones de vigilancia.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó aún más el tono al advertir que responderá con contundencia a cualquier acción iraní en el estrecho de Ormuz. El mandatario afirmó que por cada buque que sea atacado por las fuerzas iraníes, Estados Unidos podría destruir infraestructura estratégica en Irán, como puentes o centrales eléctricas, dejando claro que su administración mantiene una política de respuesta inmediata.
El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos más sensibles del comercio mundial, debido a que por esa vía marítima transita una parte significativa del petróleo que abastece a los mercados internacionales. Cualquier confrontación militar en esa zona tendría consecuencias directas sobre los precios de la energía, el transporte marítimo y la estabilidad económica global.
Mientras tanto, China reiteró su posición sobre los asuntos considerados esenciales para su soberanía nacional. Pekín insistió en que todos los países deben respetar sus intereses fundamentales y los principios que sustentan su política exterior, especialmente el principio de «una sola China», considerado innegociable por las autoridades del gigante asiático.
Por otro lado, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que Estados Unidos está directamente implicado en los ataques ucranianos contra territorio ruso. Las declaraciones del jefe de la diplomacia rusa aumentan la tensión entre Moscú y Washington, en un conflicto que ya ha generado profundas divisiones entre las principales potencias del mundo.
La coincidencia de estas crisis en diferentes regiones del planeta refleja un escenario internacional cada vez más complejo. Las tensiones entre Estados Unidos e Irán, la rivalidad entre Washington y Pekín, y la guerra entre Rusia y Ucrania conforman un panorama de alta incertidumbre para la seguridad mundial.
Diversos analistas internacionales han advertido que el aumento de las amenazas, las represalias militares y el endurecimiento de las posiciones diplomáticas incrementan el riesgo de una confrontación de mayor alcance. Sin embargo, el desarrollo de los acontecimientos dependerá de las decisiones que adopten las principales potencias y de los esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada.
Aunque algunos observadores consideran que una continuidad de estas tensiones podría acercar al mundo a un conflicto de gran magnitud, no es posible afirmar que se haya iniciado una tercera guerra mundial. La situación es de alta preocupación y exige seguimiento constante, ya que cualquier error de cálculo o una escalada adicional podrían tener consecuencias de alcance global.


