Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO ESTE, RD.-
El pasado viernes, el exalcalde de Santo Domingo Este, Manuel Jiménez, celebró su cumpleaños en un encuentro que adquirió un significado especial al coincidir con el vigésimo quinto aniversario de la fundación de este municipio. No se trataba únicamente de festejar un año más de vida de una persona, sino también de conmemorar la historia de una ciudad que, con el paso del tiempo, se ha convertido en uno de los principales centros urbanos de la República Dominicana. La celebración reunió dos motivos de alegría en una misma fecha: la vida de un hombre y la trayectoria de una comunidad que continúa escribiendo su propia historia.
Santo Domingo Este, reconocido como el municipio más poblado del país, representa mucho más que una extensión territorial al este del río Ozama. Es una comunidad de hombres y mujeres que, desde sus diferentes barrios, sectores y urbanizaciones, han contribuido a construir una identidad colectiva marcada por el trabajo, las aspiraciones, las dificultades y la esperanza. Sus veinticinco años de existencia como municipio constituyen una oportunidad para mirar hacia atrás, reconocer los avances alcanzados y reflexionar sobre los desafíos que todavía esperan respuestas de sus autoridades y de la propia sociedad.
Manuel Jiménez decidió unir ambas celebraciones, haciendo que su cumpleaños trascendiera el ámbito personal para integrarse a una fecha de profundo significado municipal. Este gesto permitió que el encuentro adquiriera una dimensión diferente, pues la alegría de los presentes dejó de girar exclusivamente alrededor del homenajeado para extenderse hacia la ciudad que los acogía. En ocasiones, los acontecimientos más memorables no son aquellos que se organizan con grandes discursos, sino los que logran despertar sentimientos compartidos y conectar a las personas con la historia del lugar al que pertenecen.
Uno de los momentos más significativos de la actividad se produjo cuando Jiménez sorprendió a los asistentes al recordarles una idea sencilla, pero cargada de simbolismo: «Todos estamos de cumpleaños hoy». Con estas palabras, el exalcalde cambió el sentido de la celebración y convirtió a los presentes en protagonistas de una misma conmemoración. La frase provocó una nueva emoción entre los participantes, quienes comprendieron que aquella fecha también les pertenecía, porque cada ciudadano forma parte, de una manera u otra, de la historia que se construye diariamente en Santo Domingo Este.
A partir de ese instante, el encuentro dejó de ser solamente una celebración individual para convertirse en una expresión de identidad municipal. Cada felicitación, cada sonrisa y cada gesto de alegría parecían recordar que las ciudades no están hechas únicamente de calles, edificios, parques y obras públicas, sino también de las personas que las habitan, las transforman y les dan sentido. Cumplir veinticinco años como municipio significa reconocer una historia compartida, en la que distintas generaciones han dejado sus huellas y continúan aportando a la formación de una comunidad con aspiraciones de desarrollo y bienestar.
La conmemoración también invita a reflexionar sobre la responsabilidad que acompaña el crecimiento de Santo Domingo Este. Una ciudad de su dimensión necesita planificación, servicios públicos eficientes, espacios adecuados para la convivencia, seguridad, oportunidades para la juventud y una gestión municipal capaz de escuchar las necesidades de sus habitantes. Los aniversarios adquieren verdadero valor cuando, además de celebrar el pasado, sirven para examinar el presente y proyectar el futuro. Por eso, el vigésimo quinto aniversario de su fundación debe entenderse no solo como una fecha festiva, sino también como una ocasión para renovar el compromiso con el desarrollo integral del municipio.
Al final, la celebración del cumpleaños de Manuel Jiménez quedó vinculada a una fecha que pertenece a todos los munícipes de Santo Domingo Este. Su expresión, «todos estamos de cumpleaños hoy», resumió el espíritu de una jornada en la que la alegría personal se transformó en sentimiento colectivo. Porque cuando una ciudad cumple años, también celebran quienes han nacido en ella, quienes la eligieron para vivir y quienes trabajan cada día por verla avanzar. Santo Domingo Este llegó a sus veinticinco años con una historia que contar y muchos capítulos por escribir; y en aquella celebración quedó una idea esencial: el cumpleaños de una ciudad también es el cumpleaños de su gente.


