Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO ESTE, RD.-
A petición de un amigo, me animé a escribir este nuevo artículo, que he denominado IV-B, como una ampliación de la serie dedicada a las diferentes gestiones municipales de Santo Domingo Este. Mi interlocutor consideró que en el análisis de la administración de Manuel Jiménez había dejado fuera un aspecto importante que debía ser destacado: las condiciones salariales y laborales de los empleados del Ayuntamiento.
Según me explicó, durante esa gestión existían empleados que realizaban prácticamente las mismas funciones, pero que, sin embargo, recibían salarios diferentes. Esta situación generaba una evidente desigualdad dentro de la estructura laboral del Ayuntamiento, pues personas con responsabilidades similares podían encontrarse en condiciones económicas muy distintas.
Pero, además de esa realidad, mi amigo señaló otro elemento que considera fundamental: durante la gestión de Manuel Jiménez se produjo uno de los mayores incrementos salariales registrados entre los trabajadores del Ayuntamiento. El objetivo, según su apreciación, fue mejorar las condiciones económicas de empleados que durante años habían recibido remuneraciones que resultaban insuficientes para enfrentar el costo de vida.
Puso como ejemplo a los obreros municipales que anteriormente devengaban salarios de 5,000 y 7,000 pesos mensuales, y que posteriormente pasaron a percibir entre 12,000 y 15,000 pesos. A esto se agrega otra medida que, según me señaló, debe ser tomada en cuenta: se les otorgó un seguro de funcionario a todos los empleados del Ayuntamiento, incluyendo a los obreros, incorporando así a estos trabajadores a una cobertura que representaba una mejora en sus condiciones laborales.
Este aspecto merece ser tomado en cuenta cuando se evalúa una administración pública, porque una gestión municipal no solamente debe medirse por las obras físicas que construye, los servicios que presta o las inversiones que realiza. También debe evaluarse por la manera en que trata a sus trabajadores, especialmente a aquellos que realizan labores esenciales como limpieza, mantenimiento, ornato y otras tareas que muchas veces pasan inadvertidas para la ciudadanía.
La política salarial y las mejoras laborales, sin embargo, deben estar acompañadas de transparencia, equidad y una adecuada organización administrativa. No basta con aumentar los salarios si permanecen diferencias injustificadas entre empleados que desempeñan funciones similares. Por eso, cualquier evaluación seria debe considerar tanto los aumentos realizados como la estructura de cargos, las funciones, los criterios utilizados y la sostenibilidad financiera de esas decisiones.
Con este artículo doy prácticamente por concluida la serie de análisis sobre las administraciones municipales que han dirigido Santo Domingo Este desde su creación como municipio. Ha sido un ejercicio de revisión de etapas, actuaciones, aciertos, dificultades y asignaturas pendientes, con la intención de aportar elementos para que los ciudadanos puedan formarse su propio juicio sobre quienes han tenido la responsabilidad de conducir los destinos del municipio.
Ahora corresponde abordar la quinta y última parte de esta serie: la gestión de Dio Astacio. Será un análisis diferente, porque se trata de una administración en curso y, por tanto, todavía tiene tiempo para desarrollar sus principales proyectos y responder a las expectativas de los munícipes. En esa próxima entrega procuraré evaluar sus realizaciones, sus dificultades, sus compromisos y los principales desafíos que enfrenta Santo Domingo Este.


