Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO ESTE, RD.-
Tras la trágica muerte del alcalde Juan de los Santos, ocurrida en diciembre de 2015, correspondió a la entonces vicealcaldesa Jeannette Medina asumir la conducción del Ayuntamiento de Santo Domingo Este. Durante aproximadamente ocho meses, Medina estuvo al frente de la administración municipal, procurando mantener la continuidad de muchas de las ejecutorias y proyectos que habían sido impulsados por el alcalde fallecido.
Durante ese período de transición comenzaron a presentarse dificultades con el servicio de recolección de desechos sólidos. Las empresas encargadas de esta labor empezaron a reclamar el pago de sus servicios, mientras que, al mismo tiempo, la frecuencia y eficiencia de la recolección fueron disminuyendo en diferentes sectores del municipio. Esta situación provocó que varios puntos de la ciudad comenzaran a acumular basura, convirtiéndose nuevamente en una de las principales preocupaciones de la población.
Con la llegada de Alfredo Martínez, conocido popularmente como “El Cañero”, se inició una nueva etapa en la administración municipal de Santo Domingo Este. El nuevo alcalde tuvo que asumir el reto de familiarizarse rápidamente con las responsabilidades propias del cargo y, al mismo tiempo, estrenar el Palacio Municipal, una de las obras de infraestructura institucional más importantes de esa etapa del municipio.

Una de las primeras acciones visibles de la gestión de El Cañero fue la realización de un amplio operativo de aseo y limpieza en la avenida San Vicente de Paul. Esta intervención buscaba mejorar la imagen de una de las principales arterias comerciales y viales de Santo Domingo Este, al tiempo que procuraba devolverle a la ciudad espacios públicos más limpios y organizados.
La administración de Alfredo Martínez también dio continuidad a los trabajos de construcción y reparación de aceras y contenes en distintos sectores del municipio. Estas obras, aunque pudieran parecer de pequeña escala frente a grandes proyectos de infraestructura, tenían una importancia considerable para las comunidades, porque contribuían a mejorar la movilidad de los peatones, el drenaje y las condiciones generales de los barrios.
En materia de recolección de basura, el Ayuntamiento tuvo que recurrir a la contratación de diferentes compañías para tratar de garantizar el servicio. Sin embargo, los recursos disponibles y la capacidad operativa no siempre fueron suficientes para responder a las necesidades de un municipio que ya contaba con una población considerable y una creciente producción de desechos sólidos.
La recolección de basura se convirtió, de hecho, en uno de los principales dolores de cabeza de prácticamente todas las administraciones municipales de Santo Domingo Este. El crecimiento demográfico, la cantidad de residuos producidos diariamente y las dificultades para disponer adecuadamente de ellos han hecho de este servicio uno de los mayores desafíos para quienes han ocupado la Alcaldía.
Durante la gestión de El Cañero también continuó la construcción y puesta en funcionamiento de centros multiusos en diferentes comunidades. Estas instalaciones fueron concebidas como espacios para actividades deportivas, culturales, comunitarias y sociales, permitiendo que los moradores dispusieran de lugares apropiados para desarrollar actividades colectivas.
Otro aspecto que caracterizó aquella administración fue el escenario político en el que se desarrolló. Alfredo Martínez contó con un amplio respaldo político y realizó su gestión municipal prácticamente sin una oposición significativa dentro del gobierno local. Esta condición le permitió concentrar sus esfuerzos en la ejecución de obras y programas hasta el año 2020.
La gestión de Alfredo Martínez “El Cañero” forma parte, por tanto, de una etapa importante en la evolución institucional de Santo Domingo Este. Después de la inesperada desaparición de Juan de los Santos y del período de transición encabezado por Jeannette Medina, el municipio entró en una nueva fase, marcada por la apertura del Palacio Municipal, la continuidad de obras comunitarias y el permanente desafío de resolver de manera definitiva el problema de los desechos sólidos.


