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¡No confundamos geografía con historia! Hispaniola es una isla; Haití y Dominicana son dos Estados”

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO, RD.-

La historia de la isla Hispaniola exige ser estudiada con rigor y sin confundir los distintos procesos históricos que dieron origen a las sociedades que hoy ocupan su territorio. Para los taínos, la isla era conocida por diversos nombres según las fuentes y las regiones, entre ellos Haití y Quisqueya. Con la llegada de los españoles a finales del siglo XV comenzó un proceso de colonización que transformó radicalmente la población, la economía, la cultura y la organización territorial de la isla. Posteriormente, Francia estableció su dominio colonial en la parte occidental, dando lugar a dos experiencias históricas diferentes dentro de un mismo espacio insular.

Uno de los acontecimientos fundamentales para comprender esa división fue la política conocida como las Devastaciones de Osorio, ejecutada entre 1605 y 1606 durante el gobierno de Antonio de Osorio. La Corona española decidió despoblar amplias zonas del norte y el oeste de la colonia de Santo Domingo para combatir el comercio clandestino que sus habitantes mantenían con comerciantes extranjeros, especialmente franceses, ingleses y holandeses. Las poblaciones fueron trasladadas hacia zonas próximas a Santo Domingo, y entre los nuevos asentamientos establecidos se encuentran Monte Plata y Bayaguana, cuyos orígenes están directamente relacionados con aquella política de concentración poblacional.

Las tierras despobladas no quedaron, sin embargo, fuera de la historia. Durante las décadas siguientes, grupos de colonos franceses fueron ocupando progresivamente el territorio occidental, primero mediante asentamientos informales y posteriormente mediante una presencia colonial reconocida por Francia. De ese proceso surgió Saint-Domingue, colonia francesa que llegó a convertirse, especialmente durante el siglo XVIII, en uno de los territorios coloniales más productivos y económicamente importantes del Caribe. Su riqueza estuvo vinculada principalmente a la producción de azúcar y café y, de manera inseparable, al sistema de esclavitud que explotaba a una enorme población africana.

Por eso es históricamente incorrecto presentar la actual frontera dominico-haitiana como si hubiera existido desde los primeros tiempos de la colonización. La división política contemporánea de la isla es el resultado de un largo proceso histórico. España mantuvo su dominio sobre la parte oriental durante siglos, mientras Francia consolidaba su control sobre la parte occidental. El Tratado de Ryswick de 1697 reconoció formalmente la presencia francesa en la parte occidental, aunque el proceso de delimitación y las relaciones entre ambas colonias continuaron desarrollándose durante mucho tiempo.

La independencia haitiana de 1804 constituyó otro momento decisivo. Los antiguos esclavizados de Saint-Domingue derrotaron al poder colonial francés y proclamaron la independencia de Haití. Sin embargo, eso no significa que Haití hubiera existido como Estado independiente desde la época taína ni que toda la isla hubiese sido históricamente un territorio haitiano. El Estado haitiano nació en el siglo XIX sobre el territorio de la antigua colonia francesa de Saint-Domingue, después de una revolución extraordinaria que transformó la historia del Caribe y del mundo atlántico.

Mientras tanto, la parte oriental siguió una trayectoria histórica diferente. Después de varios cambios de soberanía durante los siglos XVIII y XIX, los dominicanos proclamaron su independencia de Haití el 27 de febrero de 1844, dando nacimiento a la República Dominicana. Para entonces existía en el este de la isla una sociedad con una larga evolución histórica, marcada por la colonización española, el mestizaje, la presencia africana, las migraciones y el desarrollo de instituciones y tradiciones propias. Por ello, reducir la historia dominicana a una simple extensión de la historia haitiana significa desconocer siglos de procesos históricos diferenciados.

Decir que “La Hispaniola es Haití” o que “esto es Haití”, cuando se pretende negar la existencia histórica de la República Dominicana, no corresponde con la realidad histórica contemporánea. La isla es una unidad geográfica, pero políticamente está dividida entre dos Estados soberanos, cada uno con su propia trayectoria histórica, identidad nacional, instituciones, cultura y memoria colectiva. Reconocer la historia de Haití no disminuye la historia dominicana, ni reconocer la dominicanidad implica negar la extraordinaria historia haitiana. Precisamente por respeto a ambas naciones, la historia debe contarse completa: una misma isla, pero dos procesos históricos que terminaron dando origen a dos pueblos y dos Estados.

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