InicioNacionalesEl 24 de abril: más que una celebración, una verdadera rendición de...

El 24 de abril: más que una celebración, una verdadera rendición de cuentas municipal

 

POR ROBERTO VERAS

El próximo 24 de abril, como establece la legislación dominicana, los ayuntamientos del país están llamados a rendir cuentas ante la ciudadanía sobre las ejecutorias desarrolladas durante el último año de gestión. Esta fecha tiene una importancia especial para la vida democrática de los municipios, porque representa el momento en que las autoridades locales deben presentarse ante sus comunidades para explicar qué hicieron, qué dejaron de hacer, cuánto gastaron y cuáles son los principales retos que todavía permanecen pendientes.

En el caso de Santo Domingo Este, esta rendición de cuentas adquiere una dimensión todavía mayor debido a la complejidad territorial, demográfica y social de nuestro municipio. Se trata de una ciudad con una población numerosa, grandes necesidades de servicios públicos y una dinámica urbana que exige respuestas permanentes. Por esa razón, el 24 de abril no debería reducirse a un acto protocolar, discursos políticos o una presentación de cifras, sino convertirse en un verdadero ejercicio de evaluación de la gestión municipal.

Hay que reconocer que los gobiernos locales dominicanos enfrentan grandes dificultades económicas para responder a las demandas de sus comunidades. Aunque la legislación contempla que los ayuntamientos deben recibir el equivalente al 10 % de los ingresos del Estado, en la práctica las transferencias que reciben se encuentran muy por debajo de ese porcentaje. Esta realidad limita considerablemente la capacidad de los cabildos para ejecutar obras, ampliar servicios, mantener sus equipos y responder con rapidez a las necesidades de la población.

Esta insuficiencia presupuestaria provoca que muchos gobiernos municipales tengan que operar bajo una permanente presión financiera. Los recursos disponibles muchas veces apenas alcanzan para cubrir gastos esenciales como recogida de basura, pago de personal, combustible, mantenimiento de equipos, iluminación, pequeñas obras y otros servicios fundamentales. En esas condiciones, pretender que los ayuntamientos resuelvan todos los problemas de sus comunidades sin disponer de los recursos suficientes constituye una exigencia que debe ser analizada con responsabilidad.

Sin embargo, las limitaciones económicas no pueden convertirse en una excusa permanente para justificar las deficiencias administrativas. También es necesario hablar de planificación, eficiencia, transparencia, supervisión y capacidad gerencial. Cuando los recursos son limitados, precisamente por esa razón deben utilizarse con mayor responsabilidad. Cada peso del presupuesto municipal tiene que responder a una necesidad colectiva y debe ser administrado con criterios de prioridad, racionalidad y transparencia.

En Santo Domingo Este debemos reconocer que durante el último período se ha producido una mejoría progresiva en el servicio de recolección de desechos sólidos en las tres circunscripciones que conforman el municipio. No sería justo desconocer el esfuerzo realizado por las autoridades municipales, las brigadas de limpieza, los trabajadores y los equipos operativos que diariamente tienen la responsabilidad de enfrentar uno de los principales problemas de cualquier ciudad moderna.

Aunque todavía existen precariedades y sectores donde el servicio necesita ser fortalecido, puede afirmarse que la situación ha mostrado una mejoría en comparación con períodos en los que la acumulación de residuos llegó a convertirse en una preocupación permanente para numerosos barrios y urbanizaciones. El trabajo continuo, la organización de las rutas y la atención a los puntos más críticos han permitido controlar buena parte del problema, aunque todavía queda mucho por hacer para alcanzar un sistema verdaderamente eficiente.

Pero debemos tener claro que recoger la basura no significa haber solucionado definitivamente el problema de los residuos sólidos. La recolección constituye apenas una parte de una cadena mucho más amplia. Una ciudad necesita contar con estaciones de transferencia, instalaciones adecuadas para clasificación y aprovechamiento de residuos, programas de reciclaje, educación ciudadana y un sistema moderno de disposición final que reduzca los impactos ambientales y garantice la sostenibilidad del servicio.

Santo Domingo Este continúa enfrentando una debilidad estructural importante al no disponer de un relleno sanitario propio ni de un centro de transferencia que permita organizar adecuadamente el manejo de los residuos. Esta situación obliga a mantener un esquema operativo que puede resultar costoso y vulnerable. Mientras estas infraestructuras no sean desarrolladas, cualquier avance conseguido en la recolección seguirá dependiendo de circunstancias que pueden cambiar y de soluciones que, en muchos casos, son esencialmente temporales.

La basura no desaparece simplemente porque un camión la retire de nuestras calles. El problema cambia de lugar. Por eso, la política municipal debe mirar más allá del camión recolector y del zafacón. Se necesita una estrategia integral que incluya reducción de residuos, separación en origen, reciclaje, aprovechamiento de materiales, disposición final adecuada y participación activa de las comunidades. La solución definitiva no puede ser únicamente recoger más basura, sino producir menos residuos y administrarlos mejor.

El 24 de abril debe ser también la oportunidad para que las autoridades expliquen con claridad cuáles son las obras realizadas, cuáles están en proceso y cuáles permanecen pendientes. La ciudadanía tiene derecho a conocer no solamente las cifras positivas de la gestión, sino también las dificultades encontradas, los proyectos que no pudieron ejecutarse y las razones por las cuales algunas metas no fueron alcanzadas. Una rendición de cuentas verdaderamente democrática no puede mostrar únicamente los éxitos.

También sería saludable que en esa fecha se informe con precisión sobre la ejecución presupuestaria, las contrataciones realizadas, los procesos de licitación, las inversiones efectuadas y el destino de los recursos públicos. La transparencia no debe ser entendida como una obligación incómoda de las autoridades, sino como una herramienta para fortalecer la confianza entre el gobierno local y los ciudadanos. Cuando las cuentas están claras, la gestión pública adquiere mayor legitimidad.

La ciudadanía de Santo Domingo Este también tiene una responsabilidad en este proceso. No podemos exigir una ciudad limpia si algunos ciudadanos continúan lanzando desperdicios en las calles, solares, cañadas y espacios públicos. Tampoco podemos reclamar mejores servicios municipales sin asumir el compromiso de cuidar los espacios que pertenecen a todos. La gestión municipal necesita autoridades eficientes, pero también ciudadanos conscientes de sus deberes.

Santo Domingo Este tiene condiciones para convertirse en un referente de administración municipal en la República Dominicana. Su tamaño, su ubicación estratégica, su población y su importancia económica le otorgan un enorme potencial. Para aprovecharlo se necesita continuidad en las políticas públicas, planificación a largo plazo, coordinación con el Gobierno central, participación comunitaria y, sobre todo, una visión de ciudad que trascienda los períodos electorales y las administraciones de turno.

Finalmente, el 24 de abril no debe convertirse simplemente en una fiesta de cifras, fotografías y discursos políticos. Debe ser un día de reflexión sobre lo que hemos avanzado y sobre todo aquello que todavía nos falta por alcanzar. Reconocer los logros no significa renunciar a la crítica, de la misma manera que señalar las deficiencias no significa desconocer el esfuerzo de quienes trabajan para resolverlas. Una sociedad madura debe ser capaz de valorar ambas realidades.

Santo Domingo Este necesita avanzar con mayor planificación, transparencia y visión de futuro. No podemos continuar enfrentando problemas estructurales con soluciones temporales ni administrar una ciudad de las dimensiones de nuestro municipio con recursos insuficientes y herramientas limitadas. El desafío es construir un modelo de gestión local capaz de convertir cada recurso público en bienestar colectivo. El 24 de abril, más que rendir cuentas por cumplir con la ley, las autoridades tienen la oportunidad de rendir cuentas por compromiso con la ciudadanía. Y esa diferencia es precisamente la que puede marcar el camino hacia un municipio más organizado, limpio, transparente y digno para todos.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -spot_img

Más Popular

Comentarios recientes