Por Juan José Encarnación Soto
SANTO DOMINGO, RD.-
Desde el inicio del Gobierno de Luis Abinader he escuchado con frecuencia la afirmación de que este Gobierno “no ha hecho nada por los pobres” y que tampoco puede presentar grandes obras de infraestructura. Ante una afirmación de esa naturaleza, en lugar de responder solamente con argumentos políticos, decidí mirar las cifras y revisar los datos publicados oficialmente. Y cuando se colocan sobre la mesa las viviendas construidas, los títulos de propiedad entregados y las inversiones en infraestructura vial, aparece una realidad que merece ser examinada con serenidad y sin apasionamientos.
Uno de los datos más contundentes corresponde al sector vivienda. Según el balance oficial presentado por el Gobierno en septiembre de 2025, durante los primeros cinco años de la administración de Luis Abinader el Ministerio de Vivienda y Edificaciones construyó 20,087 viviendas. El mismo informe compara esa cifra con las 11,468 viviendas atribuidas a Joaquín Balaguer durante 22 años, las 18,815 correspondientes a los 12 años de Leonel Fernández y las 9,825 de los ocho años de Danilo Medina. La propia Presidencia señala que en cinco años Abinader superó esas cifras de construcción de viviendas.

Pero la vivienda no es el único elemento que debe tomarse en cuenta cuando se habla de políticas dirigidas a los sectores de menores ingresos. Está también la titulación de terrenos y viviendas, un proceso que puede transformar una posesión informal en una propiedad jurídicamente reconocida. Para marzo de 2025, el Gobierno reportaba 117,000 títulos entregados, mientras que posteriormente informó que la cifra rondaba los 125,000 al cierre de agosto de ese año. En septiembre de 2026, la Presidencia continuaba reportando nuevas entregas, como los 1,750 títulos otorgados en Los Alcarrizos, correspondientes a la primera etapa de un proyecto de 2,764 certificados. En lo que va de gobierno Abinader ha entregado 150,000 titulo de propiedad.
En materia de infraestructura, tampoco resulta correcto reducir la evaluación de un Gobierno únicamente a las grandes obras que aparecen constantemente en los titulares. En septiembre de 2025, la Presidencia informó que el Plan Nacional de Inversión en Infraestructura contemplaba RD$753,000 millones, de los cuales aproximadamente RD$600,000 millones ya habían sido ejecutados durante los primeros cinco años. Antes, en febrero de ese mismo año, el presidente había informado que solamente el Ministerio de Obras Públicas había terminado 131 obras durante 2024, con una inversión de RD$16,000 millones. Entre esas intervenciones figuraban carreteras, puentes, ampliaciones y rehabilitaciones viales.

También existe un dato que ayuda a dimensionar el alcance de la intervención vial. En febrero de 2024, el Gobierno informó que Obras Públicas había entregado más de 300 obras por encima de RD$71,000 millones y que había intervenido más de 18,000 kilómetros-carril, además de construir, reconstruir o reparar 70 puentes. Son cifras que abarcan desde grandes corredores de comunicación hasta caminos, asfaltados, contenes, aceras, drenajes y otras infraestructuras que muchas veces no reciben la misma atención pública que una obra monumental, pero que tienen efectos directos sobre la movilidad y la vida cotidiana de las comunidades.
Por eso, cuando se afirma que “Abinader no ha hecho nada por los pobres” o que “no puede presentar obras”, considero que lo correcto es acudir a los números y permitir que sean los datos los que alimenten la discusión. Las cifras oficiales muestran que, durante los primeros cinco años, la administración Abinader registró 20,087 viviendas construidas por el MIVED, decenas de miles de viviendas entregadas, reparadas o intervenidas mediante diferentes programas, más de cien mil títulos de propiedad y una amplia inversión en infraestructura. Esto no significa que todos los problemas sociales hayan sido resueltos ni que no existan críticas legítimas sobre prioridades, calidad, distribución o resultados.

La comparación histórica que presenta el propio Gobierno permite, por tanto, una conclusión estrictamente basada en esas cifras: en construcción de viviendas, durante sus primeros cinco años, Abinader superó los registros que el informe oficial atribuye a los 22 años de Balaguer, los 12 años de Leonel Fernández y los ocho años de Danilo Medina. Esa comparación, por sí sola, no determina cuál gobierno ha sido mejor en términos generales, porque cada período tuvo circunstancias económicas, sociales y políticas diferentes. Pero sí demuestra que la afirmación de que en cinco años no se ha construido ni se ha hecho infraestructura requiere, cuando menos, ser contrastada con la contabilidad oficial y con las obras que efectivamente aparecen registradas.



