Creo que a todos les sucede, verse frustrados, luego desesperanza, por último resignación. Sin embargo, a veces suceden cosas, y me pasó: la mujer de mis sueños, me dijo que no quería ser mi esposa ni mi novia, solo una amiga y así quedamos. Y Pasó el tiempo, hasta que un día:
—Hola Alfredo, puedo pasar a buscarte por tu trabajo, por… la empresa. Creo que sales como a las 6 PM; es una buena hora para tomar un helado.
-—Vaya, lo tienes todo bien estudiado. Es una trampa, ¿me quieres secuestrar o algo así?
Risas
—Nadie te va a secuestrar, Alfredo. Sólo deseo tomar un helado contigo. Juntos, ¿qué te parece?
– ¿Cómo se te dio por elegirme? ¿Acaso tu novio anda flojo de finanzas?
—Es que ya no tengo novio.
-Entonces andas en busca de uno.
-Algo así. Esta tarde la seguimos mientras degustamos el helado que vas a pagar.
—Pero… es el colmo, ¿yo lo tengo que pagar? Maldición.
-Risas.
Después de este encuentro, vinieron días mejores y hoy es mi amada esposa.


