Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
En un ambiente de solemnidad, fraternidad y profundo respeto, fueron celebrados en los salones de la Logia Flor del Ozama los actos fúnebres en honor y reconocimiento al hermano Pedro Tavárez Jiminián, cuya partida deja una profunda huella de tristeza entre quienes tuvieron el privilegio de compartir con él los principios y valores de la institución. La ceremonia reunió a hermanos de diferentes logias y distritos, quienes acudieron para ofrecerle el último adiós a un hombre que, en vida, supo ganarse el respeto y la consideración de sus compañeros.
La actividad se convirtió en una expresión sincera de solidaridad fraternal, en la que los presentes se unieron para rendir tributo a la memoria de un hermano cuya trayectoria merece ser recordada con dignidad. Más allá del dolor provocado por su fallecimiento, el encuentro permitió destacar la importancia de preservar los lazos que unen a los miembros de la institución, especialmente en aquellos momentos en que la vida impone la dolorosa realidad de despedir a uno de los suyos.
Durante el acto, el diputado Gran Maestro, en representación del Comité Administrativo, Ramón Santana pronunció palabras de reconocimiento en las que resaltó las cualidades humanas y morales del hermano Pedro Tavárez Jiminián. En su intervención, manifestó que su partida representa una pérdida considerable para la fraternidad, debido a que se trataba de un hombre que simbolizaba la rectitud, la seriedad y el compromiso con los principios que históricamente han servido de fundamento a la institución.
El representante del Comité Administrativo expresó que la desaparición física de este distinguido hermano deja un vacío difícil de llenar, especialmente en una época en la que, a su juicio, algunos de los valores tradicionales parecen haber perdido fuerza frente a las nuevas realidades sociales. Destacó que la rectitud no debe ser considerada simplemente una cualidad personal, sino una norma de conducta que debe orientar las acciones de quienes asumen el compromiso de vivir conforme a los ideales de la fraternidad, la justicia y el respeto mutuo.
Asimismo, el diputado Gran Maestro hizo un llamado a recuperar una de las costumbres más nobles de la vida fraternal: acudir en auxilio de un hermano cuando atraviesa momentos de dificultad. Señaló que la verdadera esencia de una institución no se demuestra únicamente durante sus ceremonias solemnes o en los encuentros de celebración, sino, sobre todo, cuando alguno de sus integrantes necesita una mano amiga, una palabra de aliento o el respaldo solidario de quienes comparten sus mismos principios.
Sus palabras invitaron a los presentes a reflexionar sobre la necesidad de fortalecer la unidad y de rescatar aquellas prácticas que históricamente han distinguido a las organizaciones fraternales. La solidaridad, la comprensión y el acompañamiento deben manifestarse en la vida cotidiana, sin esperar a que llegue la muerte para reconocer las virtudes de un compañero. Honrar a un hermano significa también estar presente cuando necesita apoyo, compartir sus preocupaciones y contribuir a que ninguna dificultad tenga que ser enfrentada en soledad.
La despedida del hermano Pedro Tavárez Jiminián concluyó como un testimonio de respeto, reconocimiento y compromiso con los valores que dieron sentido a su vida fraternal. Su recuerdo permanecerá en la memoria de quienes compartieron con él, mientras su ejemplo servirá de inspiración para las nuevas generaciones de hermanos. El homenaje celebrado en la Logia Flor del Ozama dejó un mensaje claro: la mejor manera de honrar a quienes parten es mantener vivos sus principios, practicar la rectitud y convertir la solidaridad en una acción permanente. Porque un hermano puede despedirse físicamente, pero su legado continúa presente en cada acto de bondad, lealtad y fraternidad que inspire en los demás.


