Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
El dirigente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), Guido Gómez Mazara, ha puesto sobre la mesa una preocupación que Juan José Encarnación viene planteando reiteradamente desde su programa de televisión durante más de un año: la necesidad de preservar la unidad interna del partido oficialista si pretende continuar en el poder más allá de 2028.
Gómez Mazara advirtió que las divisiones, los enfrentamientos y las descalificaciones entre compañeros podrían convertirse en el principal obstáculo para que el PRM alcance una nueva victoria electoral. Su planteamiento coincide con una línea de análisis que Encarnación ha sostenido durante meses, alertando sobre los peligros de convertir las aspiraciones presidenciales en una guerra interna.
Lo interesante es que ahora una figura de la dimensión política de Guido Gómez Mazara expresa públicamente lo que desde hace tiempo viene señalando Juan José Encarnación: ningún partido puede garantizar su permanencia en el Gobierno si sus principales dirigentes se dedican a destruirse entre ellos en lugar de fortalecer su organización.
El presidente de Indotel considera que esta generación de dirigentes tiene la responsabilidad de no repetir los errores del pasado y de comprender que las diferencias políticas no deben convertirse en enemistades personales. Para ello, entiende que deben prevalecer la concordia, el diálogo y el respeto entre quienes aspiran a representar al oficialismo en las elecciones de 2028.
«Hemos aprendido que solamente juntos ganamos», expresó Gómez Mazara, una frase que resume la importancia de mantener la cohesión partidaria en un momento en que comienzan a tomar fuerza los proyectos presidenciales dentro del PRM. También reveló que mantiene comunicación con figuras como David Collado y Carolina Mejía.
Sin embargo, la unidad no se consigue únicamente pronunciando discursos ni haciendo llamados públicos a la concordia. Se construye con hechos, con respeto a las bases, con oportunidades para los dirigentes de diferentes corrientes y, sobre todo, evitando que las aspiraciones individuales estén por encima del proyecto político colectivo.
Juan José Encarnación ha insistido durante más de un año en que el PRM debe aprender de las experiencias de otras organizaciones políticas que, después de alcanzar el poder, terminaron debilitándose por las luchas internas, los intereses particulares y las ambiciones de sus principales dirigentes. Su advertencia ha sido clara: las divisiones pueden abrirle las puertas del Gobierno a la oposición.
Por eso, las declaraciones de Guido Gómez Mazara no deben verse como una simple reflexión política, sino como una confirmación de que dentro del propio oficialismo existe preocupación por el rumbo que podrían tomar las disputas internas. El mensaje está sobre la mesa: si el PRM quiere ganar en 2028, primero tendrá que demostrar que sabe mantenerse unido. Porque, como ha venido repitiendo Juan José Encarnación, el mayor peligro para el PRM no necesariamente está en la oposición, sino en sus propias divisiones.


