Por Ronny Velásquez,
SANTO DOMINGO, RD.-
En el aniversario del fallecimiento del profesor Juan Bosch, el expresidente Leonel Fernández afirmó que la Fuerza del Pueblo busca actualizar y poner en práctica las enseñanzas políticas de quien fuera fundador del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Sin embargo, sus declaraciones despiertan una interrogante inevitable: ¿por qué esas enseñanzas no se aplicaron con mayor firmeza durante los doce años que Fernández estuvo al frente del Gobierno dominicano?
Leonel Fernández expresó que Juan Bosch les enseñó y los alfabetizó políticamente, además de enseñarles a pensar y analizar la política desde una perspectiva crítica. Son palabras que resaltan la importancia del legado intelectual y político del fundador del PLD, cuya trayectoria estuvo marcada por la formación, la disciplina, la ética y el compromiso con las transformaciones sociales.
No obstante, resulta contradictorio que ahora se plantee la necesidad de recuperar y actualizar esas enseñanzas cuando Fernández tuvo la oportunidad de gobernar durante tres períodos presidenciales: 1996-2000, 2004-2008 y 2008-2012. Fueron doce años en los que pudo demostrar hasta qué punto los principios de Bosch podían convertirse en políticas públicas y en una verdadera transformación de la sociedad dominicana.
La pregunta que muchos ciudadanos podrían hacerse es si durante esos años se mantuvieron vivos los principios de austeridad, honestidad, transparencia y servicio público que Bosch defendía. Porque las enseñanzas de un líder político no deben limitarse a discursos, homenajes y conmemoraciones; deben reflejarse en las decisiones de quienes dicen representar su pensamiento.
También habría que preguntarse por qué, después de tantos años de experiencia en el ejercicio del poder, ahora se habla de actualizar un pensamiento político que debió servir de guía permanente. La formación política no consiste solamente en conocer los discursos de un maestro, sino en demostrar con hechos que se han asimilado sus principios y valores.
Juan Bosch dejó una herencia política e intelectual que pertenece a la historia dominicana, más allá de las organizaciones partidarias. Su pensamiento debe ser estudiado, discutido y puesto en práctica por las nuevas generaciones, pero también debe servir para evaluar la conducta de quienes tuvieron responsabilidades de gobierno y oportunidades concretas de aplicar sus enseñanzas.
En definitiva, Leonel Fernández tiene todo el derecho de reivindicar el pensamientode Juan Bosch y proponer su actualización desde la Fuerza del Pueblo. Sin embargo, también tiene la responsabilidad política de explicar por qué durante sus doce años de gobierno esas enseñanzas no tuvieron, a juicio de muchos críticos, la aplicación que hoy parece reclamar. Porque a los maestros no se les honra solamente recordando sus palabras, sino demostrando con acciones que realmente aprendimos sus lecciones.


